Tom Kaa Gai

Mas de un mes de viaje, dejando atrás Hong Kong, Camboya y Vietnam. El recorrido en Tailandia seria de unas 3 semanas, de norte a sur; desde Chiang Mai hasta la isla de Koh Yao Yai, para luego bajar a Singapur. La temporada de monzones había terminado; La lluvia, año a año, profundiza las cicatrices […]

Mas de un mes de viaje, dejando atrás Hong Kong, Camboya y Vietnam. El recorrido en Tailandia seria de unas 3 semanas, de norte a sur; desde Chiang Mai hasta la isla de Koh Yao Yai, para luego bajar a Singapur. La temporada de monzones había terminado; La lluvia, año a año, profundiza las cicatrices en la tierra y en la cara de los ancianos locales.

En cada pueblo o ciudad que transitamos, buscamos aprender los sabores locales, comer en la calle, charlar con la gente y hacer algún curso de cocina. Fueron varios los lugares donde nos enseñaros a entender sus sabores, pero sin duda uno de los mas interesantes tuvo lugar en Chiang Mai, esa ciudad montañosa del norte de Tailandia, cercana a Myanmar, con varias atracciones turísticas: desde un café atestado de gatos, templos, santuarios de elefantes y granjas.

Tom Kaa Gai - Un sitio de gastronomía - febrero 10, 2018

Desayunamos a las 6:30, cargamos la mochila con la cámara de fotos, protector solar, repelente y poca cosa más; el reloj marcaba las 8:00 am y el termómetro 37 grados centígrados, cuando nos pasaron a buscar por el hotel y nos llevaron al mercado. Nos hicimos de algunos productos con el objetivo de llevarlos con nosotros al final del viaje, y continuamos el derrotero entre montañas y caminos sinuosos cargados de tuk tuks. El tráfico se desvanecía al tiempo que la vegetación se espesaba y el asfalto se desdibujaba en una huella bastante precaria de un solo sentido. Llegamos a una granja de varias hectáreas la cual recorrimos para recoger, nosotros mismos, la mayoría de los vegetales que íbamos a utilizar, hojas de lima kafir, chiles, berenjenas baby amargas, papaya, albahaca thai, lemongrass, zanahorias, galanga, cúrcuma y una gran cantidad de etcéteras que rebalsaban de nuestras canastas.

Tom Kaa Gai - Un sitio de gastronomía - febrero 10, 2018

Ese día hicimos varios platos, incluidos un curry rojo, uno verde, una sopa Tom Yam de langostinos, Springrolls, ensalada de papaya verde, con cangrejos enteros machacados para darle sabor, sticky rice con Mango como así también una sopa que he vuelto a hacer varias veces desde aquel viaje: Tom Kaa Gai, una sopa de pollo, leche de coco y galanga que es fresca, rápida de hacer y realmente sabrosa.

Tom Kaa Gai - Un sitio de gastronomía - febrero 10, 2018

La receta, para 2 personas:

200 gr pollo en tiras (o dados de tofu como opción vegetariana, o langostinos)

1 lata de leche de coco

250cc de agua

Galanga en fetas, 4 piezas (si no hay galanga, usar al menos un poco de Jengibre)

1 lemongrass, cortado en trozos

1 tomate despepitado, en tiras gruesas

4 girgolas (o champignones de París en cuartos)

1 chile picante, o dos.

2 hojas de lima kaffir

1 cebolla de verdeo, picada

Cilantro groserametne picado, a gusto

El jugo de una lima

2 cucharadas de salsa de pescado (o salsa de soja, si se quiere hacer vegetariano)

1 cucharada de azúcar

2 echalotes picados

1 pisca de sal

Procedimiento:

  • Hacer un caldo con el agua, el lemongrass, galanga, echalotes, tomate y los hongos.
  • Cuando llega a hervor, agregar la leche de coco, el chile en rebanadas y el pollo.
  • Aderezar con la salsa de pescado, azúcar y sal. Revolver.
  • Cuando el pollo esta cocido, apagar y agregar el cilantro, las hojas de lima kaffir, el verdeo y por último, el jugo de la lima.
  • Probar y ajustar el sabor si es necesario.

Christian Sala

Nací en la Capital Federal hace poco más de cuatro décadas y soy cocinero, fotógrafo, consultor, viajero por profesión y turista accidental por vocación. He vivido y trabajado en cocinas de lugares rutinarios y en otros increíbles o meramente improbables. Me gusta compartir lo que hago y por eso saco fotos, charlo con mis amigos en largas sobremesas y algunas veces escribo. Para dejar constancia de lo que me gusta y también para saber dónde estoy parado, porque las cosas cambian. Quizás no hoy pero tal vez mañana, o quizás pasado.
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