Ahora lo que nos encontramos fue un muy buen truco para caramelizar la cebolla mucho más rápido, con mejor sabor y sin tanto rollo.
La técnica consiste básicamente en acelerar el proceso reduciendo la acidez de la cebolla con un producto alcalino; en esta caso, bicarbonato de sodio. El proceso es muy sencillo y te lo explicamos a continuación:
Primero echa en un sartén al fuego la cebolla cortada en aros, agrega sal y bicarbonato en proporciones aproximadas de 500 gr de cebolla, 2 gr de sal y 1 gr de bicarbonato. Es importante que no se te pase porque sino el sabor va a ser horrible y una pizca es más que suficiente para un par de cebollas.
Así la cebolla se va a empezar a poner amarilla y en seguida soltará todo su líquido; en unos 5 minutos deberían quedar bañadas en su propio jugo. Después cuela la cebolla y guarda el caldo porque también lo puedes usar para otras cosas, como una sopa de cebolla, por ejemplo. Hecho esto regresa la cebolla al sartén, agrégale mantequilla y espera hasta que quede en el punto deseado. En unos 8 minutos más o menos tendrás un punto de caramelización interesante pero si bajas el fuego y las dejas ahí por más tiempo te quedarán con un sabor espectacular.
(vía Umami Madrid)
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