Todo el chisme empezó saliendo del Estadio Azteca el día en que la Sub-17 consiguió el Campeonato del Mundo como local. Escuché a alguien en el auto decir: “Hay unas tortas ahogadas ahí por Plaza Universidad”. Cada vez que oigo esa misma frase siento que se trata de un espejismo pues durante los últimos diez años la he escuchado en repetidas ocasiones y apenas si en un par de ellas resultó cierto. Me lancé a constatar el rumor pues me dijeron que había algunas opciones vegetarianas en el menú y si algo me ha mantenido alejado de este platillo jaliscience durante mucho tiempo es que invariablemente se prepara con carne.
Llegado el día de la cita voy al punto de referencia otorgado que era la Galería El Triunfo de la calle de Parroquia. Ahí al lado me encuentro con Las Ahogadas de Jalisco. Las mesas tienen su toque tradicional y minutos antes de las 2pm se encuentra completamente vacío. Apenas me siento y me entregan el menú empiezan a llegar hordas de comensales. Familias, oficinistas de la zona y un contingente de doce personas del periódico Reforma que está a unas cuadras. Entre mis opciones para botanear se barajean el queso fundido, champiqueso y el queso quemado. Pregunto por este último y me dicen que es panela a la plancha. Lo pido. Se sirve en rebanadas quemadas a la plancha (que no es lo mismo que asadas) y una orden de tortillas de maíz. Nada particularmente bueno ahí, incluso medio sabe a carbón. A la hora de pedir bebida me voy por algo que no haría normalmente, pedir una bebida de maíz fermentado. Me dicen que es igual al tepache y efectivamente se le parece. Es un tanto amargo y espeso con fuerte sabor a limón. Se llama Tejuino y dicen que se sirve con nieve pero eso no lo ví en mi tradicional vasito de cristal con orilla azul.
Para el carnívoro hay buena oferta: birria, carnitas, pozole, carne minera, pechuga al tequila y otros sabores del bajío. Para el vegetariano no tanto pero si hay tostadas y tortas ahogadas que al final es por lo que fuí.
Llegado el momento de la verdad me traen el esperado platillo. Tradicionalmente la torta ahogada se entiende como un birote partido por la mitad con relleno de carnitas y una embarradita de frijoles bañado en salsa de tomate. Se dice que un señor hace muchos años vió que solo tenía uno de estos panes y siendo de consistencia más densa que el bolillo normal decidió remojarlo para que reblandeciera y de ahí salió el platillo ante el cual tantos salivan. Efectivamente hay tortas ahogadas en el lugar y es verdad que hay una sección de la carta pensada para vegetarianos pero lamentablemente no solo de buenas intenciones se puede vivir. Esta vez la torta va rellena de queso panela que es el sustituto de todos los platillos vegetarianos y de ahí salen algunos platillos un tanto insípidos. Ya ni intento la tostada. La salsa de la torta no pica nada así que quienes buscan esa euforia tendrán que ponerle alguna de las que se encuentran sobre la mesa pero que eso no se entienda como algo malo pues mucha gente no come picante. Aquí la contrariedad estaba en que no les habían surtido de salsa verde en caso de que alguien quisiera.
Como postres hay algunos que suenan interesantes. Rollo de guayaba, flan y jericalla que es una especie de natilla. Quemada también. Hacia el fondo del vasito es donde se pone medio interesante. Medio.
Tal pareciera que la intención de Las Ahogadas de Jalisco es más darle apoyo a los que acompañamos a los carnívoros a vivir la experiencia gastronómica que brindarnos una propia. La idea es buena, es muy buena. La ejecución deja mucho que desear. Parece ser que buscan convertirse en franquicia. Con esa falta de sabor se ve difícil.
Las Ahogadas de Jalisco están en Parroquia #1047 casi esquina con Cuauhtémoc, Colonia Santa Cruz Atoyac.
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