Todos hemos estado ahí, malas primeras citas, reunión familiar larguísima, comida de negocios o incluso fiestas infantiles, son situaciones de la vida que prácticamente nos ruegan ingerir alcohol en exceso, pero como disimular (si es que eso queremos) frente a otras personas el deseo de beber sin control cuando nuestro pequeñito vaso de whisky se termino hace dos tragos y ya ordenamos uno nuevo (que sabemos se terminara también muy pronto). Ahora hay una gran solución, se trata de un vaso, que realmente puede ser cualquier vaso pero en particular este tiene una pobre superficie que lo sostiene forzando al consumidor a literalmente “nunca bajar su vaso” y prácticamente no parar de beber hasta que este haya sido vaciado. Sin duda una solución practica para justificar el alcoholismo detrás de beber en fiestas infantiles.
Los consiguen por aquí, de nada.
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