Escrito por Golfo el 23 de enero, 2012 17:08

Cuando de comida vegetariana se trata, las posibilidades son infinitas. Podemos encontrar pasta, verduras, imitaciones a base de soya o trigo, comida hecha con arroz o quizá de pan. Un poco de todo pero principalmente son harinas lo que se encuentra en Papalotl, La Casita del Pan.

Es una panadería artesanal muy cercana a los Víveros de Coyoacán con gran variedad de alimentos vegetarianos, integrales y cuando se puede orgánicos y provistos por comerciantes en condiciones justas. Quienes viven por el rumbo le han aprendido a tener aprecio y hay quienes vienen de distancias un poco más lejanas a surtirse de pan pues es bastante bueno. Lo preparan en el momento, en el lugar y uno de sus manjares es el Chocolatín. Si lo van a comer ahí pídanlo caliente y verán que no tiene falla.

Para mi disgusto hace un tiempo que ya no ofrecen el menú económico durante la comida. Regularmente tenían una selección de platillos con sopa, guisado y postre. Ahora solamente tienen la carta donde pueden encontrar desde ensaladas a emparedados y hamburguesas así como pizzetas y milanesas. La oferta de ensaladas no desmerece, los ingredientes siempre están frescos y algo en lo que se fijan mucho es en la temporada para que no se pierdan las combinaciones. En términos de hamburguesas, la de soya con el paso de los años sigue siendo igual. No es particularmente buena y está un poco seca pero tampoco es como para huirle aunque bien vale la pena arriesgarse primero con el curry con verduras, las tortas de chorizo, la milanesa vegetariana o la lasagna de flor de calabaza. Cada tarde hay una sopa del día aunque aún no encuentro una que sea memorable. Me doy cuenta de que lo que más me gusta hacer en este lugar es ir a desayunar.

Un sábado por la mañana a las 9 am hay fila para sentarse y tardan unos 10 ó 15 minutos en montar el changarro. Una vez que todo está listo se vale pedir un té con miel orgánica para esperar los chilaquiles rojos gratinados. No vienen detallados de esa forma en el menú pero así hay que pedirlos. He de decir que son de mis favoritos en la ciudad quizá junto con los de Klein’s en Polanco. Las Ventanas también deben destacarse. Son dos mitades de bollo integral con una leve embarrada de mayonesa que les da un sabor distinto a las rodajas de jitomate, la albahaca y la porción de queso Gouda con que se sirve, un tanto diferentes a los molletes que también figuran en el menú.

El chocolatín sigue siendo obligado a cualquier hora. Los omelettes no desmerecen. El jugo siempre es fresco. El aguamiel le cae bien a la garganta. Los preparados no quedan a deber pero lo que sí deben pedir por lo menos una vez en su vida es la malteada de amaranto. Una delicia que puede acompañar a los Hot Cakes también de amaranto.

    

Es un lugar modesto, barato y completamente vegetariano que además cuenta con una tienda de productos como café orgánico, tés orgánicos, mermeladas, leche orgánica y de soya, chocolate hecho cacao, tofu, y tras conservas y aunque el cliché duela… discos de Putumayo.

Antes de irse (o si llegan con prisa) dense una vuelta por los panes y postres. Pays, tartas, pasteles, brownies, etc… Mucho de ello integral y orgánico. Para ir comiendo también se pueden pedir alguna de las empanadas.

Si buscan un lugar para además trabajar, aquí no es. No hay red y no es cómodo durante más de cierto tiempo. La demanda contra el espacio hace que uno se tenga que ir pronto pero cuando se marchen lo harán contentos y sabiendo que comieron rico y sano.

La Casa del Pan está en Avenida México #25b casi esquina con Xicoténcatl en la Colonia del Cármen, Coyoacán.

Horarios:
Lunes a Viernes de 8 a 22 horas
Sábado y Domingo de 9 a 22 horas

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