Cuando pienso en comida Griega en la Ciudad de México no me vienen a la mente muchos lugares. El clásico es el Agapi Miu y es el único. El otro está en Satélite y se llama Taverna Avlonari pero nunca he ido. Un día lo intenté y el tráfico de sábado me hizo desistir.
La tarde de ayer en la colonia Del Valle me encontré con una modesta fonda como hay miles en la zona pero esta tenía la particularidad de servir comida griega. Sin pensarlo dos veces me senté en una de sus humildes cuatro mesas al aire libre sobre la banqueta pues a pesar de las lluvias al interior se siente algo de calor ya que la cocina prácticamente comparte espacio con la barra de cinco banquitos para los comensales. Piensen en esto: no es un restaurante, no es un bar, ni es pretencioso; es una fonda. Ese es su primer gran encanto.
Palikari se vende a sí mismo bajo el lema de “Comida Griega rápida y para disfrutar sin prisa”. Es verdad. Sentado ahí no siento que nadie me apresure, por el contrario, el amable mesero y ayudante de cocinero ofrece comida, café y vino (sí, tienen una selección de vinos y permiso para vender cerveza). Después de revisar la carta que es en realidad un volante de papel para llevar me decido por unas Patates Tiganites como entrada.
Son rodajas de papa frita en aceite de hierbas mediterráneas con un sabor bastante peculiar pero ricas. Me habría gustado que fuera más generosa la orden pero por los amigables $32 que cuesta están bastante bien. Como platos fuertes me pido dos diferentes platillos.
El primero es una empanada de tres quesos hecha con pasta. En la parte superior le acompaña una rebanada de jitomate y está bañada en jocoque como casi todo lo que hay en este lugar. No es un jocoque fuerte, por el contrario, lo encuentro bastante amigable con el paladar de los no iniciados o de los poco tolerantes. Si no les gusta el jocoque ni lo intenten. Mi empanada se llamó Tiropita. Hay otra variante llamada Spanakopita donde el truco extra está en la espinaca. Es diferente a las que conocemos. Es mucho más crujiente. De sabor fuerte por la combinación de quesos que contrasta con el ligero dejo agrio del jocoque. Sabe bien y me quedaré con ganas de probar la versión para Popeye.
De segundo plato tengo que pedir el Gyro. Es el plato griego típico. Una especie de taco pero en pan árabe que tradicionalmente se prepara con carne y algunas verduras. El mío es vegetariano e incluye calabacitas, champiñones, jitomate, cebolla morada, brócoli y por supuesto su dosis de jocoque.
Para los acompañantes de quienes no comemos carne lo hay de res, pollo y carnero. Bueno, muy bueno. Es lo que un Gyro debe ser (menos aquel asunto de la carne). Se come con la mano, es de barrio y tiene un decente precio de $47. Las verduras son frescas y nada de conservas.
Entre otras opciones para el vegetariano está el Timbal que es un plato de berenjena asada al vino tinto con queso de cabra y jitomate que es lo que pediré la siguiente vez que vaya porque sí quiero regresar. En las entradas hay otras opciones, desde las típicas aceitunas de fuerte sabor al queso de cabra aderezado con limón y orégano así como un puré de berenjena que venden como especialidad de la casa además de las ensaladas. Supongo que es lo más normal que no tengan una ensalada griega.
Recomiendo fuertemente el Plato Griego. Ese trae el Gyro de su elección, arroz griego, papas fritas, ensalada y una aceituna de esas grandotas con buen sabor. ¿De a $70? Sale muy bien.
Palikari se encuentra en Magdalena #325 esquina con Santa Bárbara en la Colonia Del Valle.
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