En Insurgentes Sur #337, prácticamente en la esquina con la calle de Durango, en la colonia Hipódromo Condesa, se encuentran las hamburguesas Mr. Kelly’s. Creo que desde que tengo uso de razón (y mucho antes de ser burgerman) llevan ahí. Como que recientemente había pasado mucho por ahí y no había logrado sentarme a recordar y reconocer este lugar. De niño recuerdo haber ido muchas veces en las épocas de oro del Tom-boy o del Burger-boy. En aquellos años de la prehistoria en que prácticamente no habían compañías transnacionales ni grandes cadenas internacionales de comida en nuestro país. Creo que por eso, cuando tienes muy pocas opciones para escoger, te gusta lo que tienes.
Entrar al lugar es como un viaje en el tiempo. Está casi tal y como lo recordaba: los mismos colores, el mismo logo, las mismas mesas. El mismo menú gigantesco empotrado en una pared con las letras de quizás aquellas épocas. Las mismas fotos de la comida que no son muy vendedoras (reto a que a alguien se le antoje un hot-dog, después de ver el product shot que tienen colgado en una pared). Para quien no recuerde el logo, acá se ve mejor:
Pedí la normal con queso (la grande). Con papas y refresco. De hecho pedí un paquete que son 2 normales, papas y refresco. Además, una malteada de chocolate. Más o menos esto:
Viene con lechuga y jitomate, si le quieres poner algo más, hay una barra donde le puedes poner cebolla, su chilito y otros complementos.
Yo no le pongo mucho mas que ketchup, así que procedí rápidamente a darle…
Ya entrándole duro a la burger, ¿qué puedo decir? que me decepcionó mucho. Aunque el olor y un poco el sabor eran los que recordaba de la infancia, lo placentero se quedó ahí. Carne seca y magra. Quién sabe donde quedó la grasita y el sabor intenso que recordaba. De forma irregular, hecha muy al ‘ai se va, la carne dejaba mucho que desear. Parecía más una carne de carrito que una carne de restaurante. Carne molida sin chiste, mal hecha y cocinada como industrialmente sin el menor destello de ilusión. El bollo era igualmente triste: bimbollo bimbo cualquiera, del que todo mundo puede conseguir en el super. Nada especial. Los vegetales tristes e, inclusive, medio pasadones. El queso era como una sugerencia de queso, pues la embarrada fue tan rápida y tan somera que prácticamente no había tal. El ketchup aguadísimo, rebajadísimo en agua para que rinda más. En fin, en resúmen de una palabra: terrible. Como bien me dijo una querida amiga, “mejor te hubieras ido a echar esas calorías a otro lado”. Y si. Como que se sumaban todas las cosas malas. Además de la hamburguesa fea, las papas terribles: quemadas, hechas en un aceite que probablemente databa de cuando yo iba de niño a comer ahí. La malteada triste también. Era más un chocomilk frío, que una malteada hecha de chocolate.
Todo mal. Todo mal. Lo único rescatable es que es bastante accesible. Bastante barata y, como dice en una de las paredes, sólo cierran el 25 de diciembre, el viernes santo y el 1º de enero.
Con todo y todo, algo deben de estar haciendo bien para llevar tantos años trabajando. Hay mucha gente que las recomienda ampliamente, como el cliente satisfecho al que me topé ahí:
Les recomiendo que vayan sólo si es que de plano no hay otra. Por el mismo precio les dan mil vueltas casi todas las de cadena transnacional y debería de ser al revés.
Por si se animan, la dirección es: Insurgentes Sur #337, esquina Sonora, Col. Hipódromo Condesa. México, D.F.
Etiquetas: Hamburguesas