Finalmente, después de muchos intentos, pude regresar al Johnny Rockets en la Ciudad de México. Pareciera como si ésta franquicia se hubiera ido de nuestro país, pero no. Ahí Siguen. Con pocos restaurantes, pero presentes al fin (en el D.F. sólo queda el de Galerías Insurgentes y, al parecer, en Six Flags).
Siempre han sido de esas hamburguesas como muy confiables y que nunca fallan. Aunque hasta mi (¿feliz?) regreso había tenido malas experiencias en un Johnny Rockets en Hollywood, California: un lugar sucio, mal cuidado, mal atendido y con una comida de dudosa calidad. La cosa es que entre que no sabía bien si aún se encontraban en el D.F. y con el feo recuerdo de Los Ángeles, con cierto recelo me reencontré, por azares del destino (demasiado complicado y personal, tanto que mis abogados me prohíben hablar o escribir de dichos azares), con este restaurante. Y tengo que hacer la observación, para que quede constatado que un servidor, burgerman, es un profesional dedicado, estuve yendo 3 ó 4 fines de semana seguidos para hacer una reseña bien fundamentada. No porque sea un glotón empedernido. Para nada. Aquí pueden ver a un servidor llegando al lugar e intercambiando sugerencias con el atento staff del restaurante:
Pero bueno, a lo que venimos. A comer. A comer una buena hamburguesa.
Y vaya que es una buena y grande hamburguesa. Yo tuve a bien pedir, todas las veces que fui, una Bacon Cheddar Double, directo y sin escalas a la arteria, al paladar y, por supuesto, al corazón. Por si necesitan saber a lo que me refiero, acá les dejo una bella imágen.
Obvio acompañada la hamburguesa de una malteada extra, extra espesa, una coca cola y una órden de papas a la francesa. El día de éstas fotos iba acompañado de su majestad el taco y along the river run quienes son, además de glotones profesionales, conocedores de la buena comida. Along the river run me recordó las bondades de ordenar la hamburguesa término medio. Un servidor, por razones de “salud“, “edad“, por “cuidarse“, “por tarado“, regularmente pide ya la hamburguesa 3/4. Pero Along the river run me hizo recapacitar y regresar al buen camino. ¿Qué diferencia, se preguntará usted querido lector, podría haber en tal detalle? Una GRAN diferencia. Un océano de sabor, un mar de belleza y sabrosura. Básicamente, grasa. Grasa que sale de la carne al cocinar y regresa a ella corregida y aumentada y con un sabor que hace que la hamburguesa sea lo que es: un manjar de los dioses (ocultos, claro está). Básicamente, estimados lectores, ésto:
¿Mi veredicto? Deliciosa. Muy buena. De nuevo por el buen camino de lo que debe ser una hamburguesa y sobretodo una hamburguesa de restaurante de cadena. Muy buena carne. Tamaño ideal – hay de todos tamaños-, creo que yo pedí la porción de oso. A buen precio, con mucha grasa, muy buen sabor, muy buena porción de queso. En fin. Muy buena. Quizás son las que más se acercan a una verdadera experiencia de americana pura.
Las papas buenas, la malteada muy recomendable y también es un golpe a la arteria: el buen along the river run se empujó una que, además del helado, leche y malta, tenía mantequilla de mani, hágame Usted el favor. En fin. Muy buena experiencia. Claro, toda vez que uno logra sentarse tras una laaaarga espera. Eso es de las pocas cosas malas del lugar: siempre está llenísimo. Y cuando digo siempre, es que realmente es siempre. Pero bueno, la espera vale la pena. La otra cosa insufrible es la música. No entiendo como si toda la imágen y decoración del lugar es recordando la década de los años 50, ¿porqué nos tenemos que recetar a The Doors y música disco? En fin, pecata minuta: por la comida aguanto.
Johnny Rockets está en el Centro Comercial “Galerías Insurgentes” Parroquia #179, Local 353, Colonia del Valle.
Teléfono: 55-627-8491
Etiquetas: Hamburguesas