Ubicado en Popocatépetl, esquina Yucatán e Insurgentes; Colonia Condesa.
En algún momento se consideró de onda a los restaurantes de comida alemana. Eso dice mi madre. Debió haber sido hace muchos años. Ahora son estrictamente para viejitos. Bueno, casi. Pero a mi eso no me impide disfrutarlos. Nunca le digo que no a un buen chamorro, a la carne tártara, a las salchichas, a las cervezas y a las mostazas (y más si te las ponen en la mesa junto al pan y la mantequilla). Además tienen una gran ventaja: son perfectos para cuando no tienes ganas de encontrarte a algún conocido.
Hace poco me recomendaron el sitio del que a continuación les contaré. Me dijeron que era muy bueno. Pero la verdad es que solamente fui porque está a unos cuantos pasos de mi oficina. Ni siquiera me dijeron su nombre. Hipódromo. Solo me dijeron que era un alemán competente. Hoy, sin compañía y sin ganas de desplazarme mucho, decidí explorarlo.
El menú es puro plato clásico. No hay nada light ni vegetariano. Ni ensaladas. Para un tipo a dieta como yo, con la urgencia de reducir el chasis, es un auténtico reto elegir algo. Le pregunto al mesero acerca del consomé y me hace cara de fuchi. “Es puro caldo pero si quieres le pongo arroz y cebolla”. No, gracias. Me convence de pedir uno de los varios menús del día. Cuatro tiempos. Primero, una crepita de espinaca. Segundo, una sopa humeante de alubias. Tercero, carne tártara. Cuarto, un sssstrudel de manzana.
Es un sitio anónimo. Sin personalidad. De otra época, como sus comensales y sus personal; casi todos peinan canas. En las paredes cuadros de caballos. Por si tienen algún fetiche hípico.
Todo viene en porciones pequeñas, salvo la carne tártara. Esa si me la recomienda el mesero. Pero meh. Sí, M-E-H. He probado mucho mejores. Las mismas tres letras sirven para calificar el resto de los platos: no están bien pero tampoco están mal ¿Ya saben cómo? Puede ser que en mi afán de mantener bajo el conteo de calorías haya pedido mal. Pero he ido a mejores alemanes. Además, pagar 200 pesos —incluyendo propina— por un menú no es poca cosa.
Etiquetas: Alemana