Escrito por Erick Estrada el 16 de marzo, 2012 15:05

Antes las cantinas cerraban los domingos. En años de apuro, las cantinas se tomaban sus vacaciones y dejaban a sus clientes sedientos y hambrientos de su espacio favorito para el dominó (la famosa ficha), los jaiboles y la botana. Pero hubo pioneras que vieron que si otras cerraban, ellas tenían que abrir, pioneras como “La mascota”.

 Bitácora 6. Domingo. Centro. Bolívar equina Mesones. Metro Zócalo o San Juan de Letrán.

“La mascota” es un oasis en el domingo chilango casi desierto de cantinas. Hay que descansar, el tiempo de ocio es necesario incluidos los trabajadores hosteleros, pero de repente, en un domingo con resaca gigantesca, con cruda inmoral, con dolor de cabeza que es como síndrome de abstinencia chelero, se antoja meterse a una cantina, poner el vaso en los esquineros para dejar libre el espacio para el dominó, jugar una partida y que la comida y la bebida lleguen pausadamente.

Por ello es que “La mascota” conserva esa otra tradición cantinera, cada vez menos vista por lo menos en las cantinas pequeñas como esta. Tu mesero de confianza, el que pone los trancazos de campeonato cubriendo los hielos, es quien te recibe, te asigna mesa en su zona, te trae el primer trago y se va a atender otros clientes mientras aparece la figura del botanero.

El botanero no te va a preguntar qué quieres beber, no va a recoger los platos sucios de otros. Él está encargado de hacer que la regla de la botana se cumpla en la mesa en la que recién aterrizaste: la botana debe llegar por tiempos. Con el primer trago el primer plato. Segundo vaso (o cerveza) y trae el segundo tiempo, normalmente con más sustancia. La tercera bebida ya debe venir acompañada de un guiso mucho más en forma.

Tu mesero trae las bebidas y el botanero hace que el maridaje se complete: él solamente trae comida y a veces, si uno tiene suerte, aconseja un plato en lugar de otro dependiendo lo que haya en los vasos. Todos ganamos.

“La mascota” hace ya varios, muchos años, es una cantina que abre todos los días, domingos inlcuidos. Si el rumor de barra es cierto, únicamente cierran el 1 de enero y el 25 de diciembre. Para la semana santa de 2012 prometen abrir todos los días con menú de mariscos de su cocina, una de las más consistentes. Aquí la comida es garantía, la bebida siempre está bien puesta, el trato normalmente es amable… y los sábados hay barbacoa. Nada mejor para aparecerse un domingo de resaca infernal y dejarse atender.

Dicen que Anthony Bourdain dejó su marca, pero eso suena a la leyenda de la bala de Pancho Villa en “La ópera”, muy cerca de “La mascota”. Los personajes asiduos a la cantina son en este caso más interesantes. Por un lado los famosos rockeros de barrio que coverean a The Beatles los sábados por la tarde, los boleros de a 10 pesos el trapazo y… hablando de boleros, acá vino a caer uno que, si los otros rumores son ciertos, antes trabajaba en Coyoacán -en “La Guadalupana” y en “La puerta del Sol”- limpiando botas y parando oreja para luego ir a vender su información a los “agentes del sistema”, nunca supe si de la policía o del CISEN. Cuentan que una señora lo descubrió y pasó la voz entre los “revoltosos” de la zona y el bolero informante tuvo que mudarse de zona. A veces aparece pintando zapatos, callado y sonriente, entre las mesas de “La mascota”.

Hay otros personajes más vivos e indispensables. El ambiente que siempre se vive en una de las primeras cantinas que visité ya en edad legal con el tío Arturo, el inevitable caldo de camarón que ahora pica menos pues los turistas (y varios nacionales) se quejaban y claro, los 6 o 7 tiempos de la botana que este domingo acaricia los intestinos domesticando la cruda: camarones a la diabla, filete de pescado, paella con medio cangrejo cada orden, tostadas de atún, quesadillas, sincronizadas y, formadas en la barra, las primeras micheladas de la temporada de calor que parece que no se aguanta las ganas de comenzar. Todo fresco, todo del día, indispensable para degustar como se debe con un whisky al lado.

Dicen que se llena de famosos. Yo nunca he visto a uno solo. Una vez un hombre recién salido de la cárcel y con las bolsas del pantalón repletas de billetes se empeñó en invitarme a beber lo que quisiera y con quien quisiera. Él mismo me contó que acababa de salir del reclusorio y que estaba celebrando… También para eso sirve “La mascota”, la cantina de los domingos. Si era famoso nunca lo sabré, la rockola sonaba ruidosa ese sábado de verano y jamás existió un instante de silencio.

Además de la cocina, la rockola de “La mascota” es famosa, por su pantalla (donde se reproducen los videos de la canción en turno, desde Deep Purple hasta Arjona) y por su gran oferta. Tan famosa que viene incluida en el menú.

 La ceremonia se repite. Pides un trago, lo traen acompañado de un plato. Placeres urbanos hacia la conclusión del fin de semana. Uno, como cliente recuperado del ataque de la cruda rabiosa, debe cerrar la ceremonia dando su respectiva propina al mesero y otra, distinta y equivalente, al botanero, bendita figura cantinera que jamás debe morir.

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  • Patindeldiablo

    Un gran lugar, con una gran tradición y para mí, uno de los mejores chamorros de cantina. Grandes momentos de mi vida, con grandes amigos, han pasado en la Mascota. 

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  • Lesley T.

    Me encantó este post! Gracias por enamorarme de nuevo — es uno de mis lugares favoritos, y me falta una michelada y unos tacos dorados.

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